jueves, 18 de junio de 2009

Hacia una Filosofia de la Fotografia

Este libro nos lleva a comparar el acto de fotografiar, con una cacería, aunque también hace hincapié en que a diferencia de cazar una presa en particular, el fotógrafo sigue su objetivo en bosques de objetos culturales, en vez de pastizales.
De este modo define que existen también obstáculos a los cuales un fotógrafo se debe enfrentar, y son denominados “obstáculos de la cultura” o “condición cultural”. Los objetos culturales, por otra parte es en si, lo que el fotógrafo quiere obtener, pero tiene que lograr quitar los obstáculos de la cultura, con la finalidad de que su trabajo sea descifrado a partir de sus fotografías.
Para poder lograr esto, primero es necesario comprender que existen categorías de espacio y tiempo fotográficos, las cuales, se dividen en espacio-tiempo en varias regiones distintas, y estas regiones a su vez son conjuntos de puntos de vista del “objeto fotográfico” y por tanto este debe ocupar el centro del espacio-tiempo fotográfico.
Bien, dicho de otro modo el fotógrafo tiene que escoger combinaciones especificas de categorías de cámara, sin embargo tiene que tener muy en cuenta que su elección estará siempre restringida por la categoría de la cámara, ya que de este modo su elección estará supeditada a la programación con la que cuente la cámara.
Debido a este efecto es necesario que el fotógrafo, logre un metaprogramas de la insudaría fotográfica, con la finalidad que su elección del “objeto” este en armonía con el programa de la cámara, dando como resultado una armonía.
Es importante también que a fin de obtener los resultados que el fotógrafo espera, conciba de manera clara sus conceptos de “arte”, “ciencia” y “política”, ya que el tiene que ser capaz de traducir esos conceptos en el programa de la cámara, y así obtener su “objetivo” ya que una fotografía es una “imagen de conceptos”.
Aunque siempre hay que tener en cuenta que la “imaginación” de una cámara, siempre superara a la del fotógrafo, de este hecho se deslinda el verdadero reto de la fotografía, puesto que hay regiones que ya han sido muy examinadas, lo cual produce imágenes que ya han sido vistas; por otro lado si concebimos que fotografiar es la búsqueda de posibilidades no descubiertas dentro del programa de la cámara, encontraremos imágenes aun no vistas, y por tanto mas informativas e improbables.
Por ello podemos conjeturar que el acto de fotografiar esta compuesto por una serie de saltos mediante los cuales el fotógrafo va venciendo las barreras que anteriormente mencionamos, a esos saltos, se les denomina “duda”, ya que el fotógrafo descubre que esta frente a un punto de vista particular respecto de su “objeto” y la cámara le permite escoger entre innumerables y diferentes puntos de vista. Partiendo de este hecho, el fotógrafo intentara acercarse al fenómeno desde tantos puntos de vista como le sea posible, llevándolo a una decisión final, que es cuando él oprime el botón.
Aunque esta decisión final no es la ultima de una serie de decisiones parciales, de ello se deriva una serie fotográfica, a la cual el fotógrafo tendrá que analizar y descartar, generando un acto de deliberación la cual servirá como introducción a las superficies omnipresentes, ya que todas las imágenes significan conceptos contenidos en algún programa.
Ya que una fotografía es una imagen técnica con conceptos transcodificados en situaciones, la tarea del fotógrafo es descifrar las codificaciones que relacionan a cada fotografía y a través de esto, codificar sus propios conceptos, con la finalidad de hacer esas imágenes inmortales en la memoria de otros, ya que cuando la critica fotográfica logra comprender estas dos intenciones contenidas en cada fotografía, puede decirse que el mensaje ha sido correctamente descifrado, logrando así el objetivo final del fotógrafo con éxito.

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