
miércoles, 19 de agosto de 2009
jueves, 18 de junio de 2009
David La Chapelle “Delirios de Razón”
La exposición de Delirios de Razón de David Chapelle, muestra imágenes burdas sobre problemáticas actuales, valiéndose de los recursos mas inimaginables, con la finalidad de crear obras muy originales, pero sumamente crudas.
Debido a su peculiar modo de percibir y dar a entender sus ideas, David LaChapelle ha fotografiado a personalidades tan diversas como: Tupac Shakur, Madonna, Amanda Lepore, Eminem, Pamela Anderson, Uma Thurman, Elizabeth Taylor, Hillary Clinton y Muhammad Ali por solo nombrar algunas.
También ha realizado videos musicales para artistas de la talla de: Christina Aguilera, Moby, Jennifer López, Britney Spears y el video de No Doubt, “It's my Life” con Gwen Stefani ganó el premio al mejor video pop en los MTV Video Music Awards, ademas LaChapelle obteniendo el premio como director del año en los MPVA'S del 2004.
Sus imágenes han aparecido en las portadas y entre las páginas de revistas como Vogue Italia, Vogue Francia, Vanity Fair, GQ, Rolling Stone y Flaunt, entre una extensa lista de prestigiadas revistas.
La característica principal de este fotógrafo es asumir el riesgo de decir verdades que incomodan valiéndose de imágenes perturbadoras, sin embargo, aunque sus medios de expresión sean calificados como irreverentes, siempre son invitaciones a reconsiderar, revisar o replantear el modo en que la sociedad actual enfrenta las contradicciones, injusticias, abusos y excesos que la debilitan.
David LaChapelle, el Fellini de la fotografía y, recientemente reconocido por American Photo como uno de los 10 fotógrafos más importantes de la actualidad, esta convencido que el arte es un antídoto para reflexionar y combatir la decadencia que observa en íconos contemporáneos así como las devastaciones causadas por el modelo de civilización predominante.
Este artista invita a atravesar las apariencias de sus obras para sorprenderse ante sutilezas reveladoras, referencias históricas y culturales trastocadas, despierta la memoria ante obras del pasado que con brillo trascendieron en la interpretación artística y, revela el giro y las nuevas funciones que les asigna. Un ejemplo de ello es su versión de El Diluvio de Miguel Ángel; la escena está ambientada en la ciudad de Las Vegas e incluye ruinas del hotel Caesars Palace en el fondo y carteles de Gucci y Burger King destrozados, la cual es una de las obras mas representativas en esta exposición.
Este recurso trasgresor es recurrente en la obra del fotógrafo quien organiza sus escenarios para provocar filtros que transfieren las verdades contenidas en esos referentes a nuestro presente y las convierte en metáforas que componen, contrastan y aglutinan las contradicciones provocadas por un progreso incontrolado, el consumo exacerbado, la indiferencia y sus consecuencias.
Debido a su estrecho vinculo con el mundo comercial y la esfera artística-cultural, David LaChapelle ha podido constatar y exponer de manera atrevida y desconcertante la pérdida de ciertos valores en nuestro contexto al aludir a temas como la frivolidad ante los desastres, el exhibicionismo contrastando con el deterioro, y la ceguera desastrosa que impide dimensionar los riesgos.
La exposición “Delirios de Razón” refleja la postura del artista ante un mundo convulsionado por fanatismos, obsesiones, vicios, arbitrariedades y atrocidades frecuentemente atribuidas al uso de razón cuando en realidad resultan de tergiversaciones que la desvirtúan. Asimismo, es una invitación a no quedarse en las apariencias para descubrir el trasfondo que merece nuestra reflexión.
La exposición, dispuesta en 1070 m², ofrece un recorrido cronológico con seis temas realizados entre 1995 y 2008, integradas de 64 piezas, algunas producidas con fines comerciales y/o por encargo, otras de libre creación: Heaven to hell (Del cielo al infierno); Awakened (Renovación), Destruction and disaster (Destrucción y desastre), Jesus is homeboy (Jesús es mi compañero), Decadence (Decadencia) y Star system (Sistema de estrellas); así como dos salas dedicadas a la proyección de 12 videos musicales, entre ellos uno de Cristina Aguilera y otro de Elton John, dirigidos por LaChapelle. Además del marking off (detrás de cámaras) de las piezas: Deluge y la Pieta.
En lo particular, esta exposición para mi fue muy motivante y reveladora, pues gracias a esto he podido entender el impacto que puede causar una fotografía tomada con detalle, de este modo poder lograr dar a entender al publico espectador, temas e ideas variadas, motivando su sentimientos y emociones, propiciando su deseo de querer descubrir el transfondo de las imágenes que deseo mostrar.
Debido a su peculiar modo de percibir y dar a entender sus ideas, David LaChapelle ha fotografiado a personalidades tan diversas como: Tupac Shakur, Madonna, Amanda Lepore, Eminem, Pamela Anderson, Uma Thurman, Elizabeth Taylor, Hillary Clinton y Muhammad Ali por solo nombrar algunas.
También ha realizado videos musicales para artistas de la talla de: Christina Aguilera, Moby, Jennifer López, Britney Spears y el video de No Doubt, “It's my Life” con Gwen Stefani ganó el premio al mejor video pop en los MTV Video Music Awards, ademas LaChapelle obteniendo el premio como director del año en los MPVA'S del 2004.
Sus imágenes han aparecido en las portadas y entre las páginas de revistas como Vogue Italia, Vogue Francia, Vanity Fair, GQ, Rolling Stone y Flaunt, entre una extensa lista de prestigiadas revistas.
La característica principal de este fotógrafo es asumir el riesgo de decir verdades que incomodan valiéndose de imágenes perturbadoras, sin embargo, aunque sus medios de expresión sean calificados como irreverentes, siempre son invitaciones a reconsiderar, revisar o replantear el modo en que la sociedad actual enfrenta las contradicciones, injusticias, abusos y excesos que la debilitan.
David LaChapelle, el Fellini de la fotografía y, recientemente reconocido por American Photo como uno de los 10 fotógrafos más importantes de la actualidad, esta convencido que el arte es un antídoto para reflexionar y combatir la decadencia que observa en íconos contemporáneos así como las devastaciones causadas por el modelo de civilización predominante.
Este artista invita a atravesar las apariencias de sus obras para sorprenderse ante sutilezas reveladoras, referencias históricas y culturales trastocadas, despierta la memoria ante obras del pasado que con brillo trascendieron en la interpretación artística y, revela el giro y las nuevas funciones que les asigna. Un ejemplo de ello es su versión de El Diluvio de Miguel Ángel; la escena está ambientada en la ciudad de Las Vegas e incluye ruinas del hotel Caesars Palace en el fondo y carteles de Gucci y Burger King destrozados, la cual es una de las obras mas representativas en esta exposición.
Este recurso trasgresor es recurrente en la obra del fotógrafo quien organiza sus escenarios para provocar filtros que transfieren las verdades contenidas en esos referentes a nuestro presente y las convierte en metáforas que componen, contrastan y aglutinan las contradicciones provocadas por un progreso incontrolado, el consumo exacerbado, la indiferencia y sus consecuencias.
Debido a su estrecho vinculo con el mundo comercial y la esfera artística-cultural, David LaChapelle ha podido constatar y exponer de manera atrevida y desconcertante la pérdida de ciertos valores en nuestro contexto al aludir a temas como la frivolidad ante los desastres, el exhibicionismo contrastando con el deterioro, y la ceguera desastrosa que impide dimensionar los riesgos.
La exposición “Delirios de Razón” refleja la postura del artista ante un mundo convulsionado por fanatismos, obsesiones, vicios, arbitrariedades y atrocidades frecuentemente atribuidas al uso de razón cuando en realidad resultan de tergiversaciones que la desvirtúan. Asimismo, es una invitación a no quedarse en las apariencias para descubrir el trasfondo que merece nuestra reflexión.
La exposición, dispuesta en 1070 m², ofrece un recorrido cronológico con seis temas realizados entre 1995 y 2008, integradas de 64 piezas, algunas producidas con fines comerciales y/o por encargo, otras de libre creación: Heaven to hell (Del cielo al infierno); Awakened (Renovación), Destruction and disaster (Destrucción y desastre), Jesus is homeboy (Jesús es mi compañero), Decadence (Decadencia) y Star system (Sistema de estrellas); así como dos salas dedicadas a la proyección de 12 videos musicales, entre ellos uno de Cristina Aguilera y otro de Elton John, dirigidos por LaChapelle. Además del marking off (detrás de cámaras) de las piezas: Deluge y la Pieta.
En lo particular, esta exposición para mi fue muy motivante y reveladora, pues gracias a esto he podido entender el impacto que puede causar una fotografía tomada con detalle, de este modo poder lograr dar a entender al publico espectador, temas e ideas variadas, motivando su sentimientos y emociones, propiciando su deseo de querer descubrir el transfondo de las imágenes que deseo mostrar.
Hacia una Filosofia de la Fotografia
Este libro nos lleva a comparar el acto de fotografiar, con una cacería, aunque también hace hincapié en que a diferencia de cazar una presa en particular, el fotógrafo sigue su objetivo en bosques de objetos culturales, en vez de pastizales.
De este modo define que existen también obstáculos a los cuales un fotógrafo se debe enfrentar, y son denominados “obstáculos de la cultura” o “condición cultural”. Los objetos culturales, por otra parte es en si, lo que el fotógrafo quiere obtener, pero tiene que lograr quitar los obstáculos de la cultura, con la finalidad de que su trabajo sea descifrado a partir de sus fotografías.
Para poder lograr esto, primero es necesario comprender que existen categorías de espacio y tiempo fotográficos, las cuales, se dividen en espacio-tiempo en varias regiones distintas, y estas regiones a su vez son conjuntos de puntos de vista del “objeto fotográfico” y por tanto este debe ocupar el centro del espacio-tiempo fotográfico.
Bien, dicho de otro modo el fotógrafo tiene que escoger combinaciones especificas de categorías de cámara, sin embargo tiene que tener muy en cuenta que su elección estará siempre restringida por la categoría de la cámara, ya que de este modo su elección estará supeditada a la programación con la que cuente la cámara.
Debido a este efecto es necesario que el fotógrafo, logre un metaprogramas de la insudaría fotográfica, con la finalidad que su elección del “objeto” este en armonía con el programa de la cámara, dando como resultado una armonía.
Es importante también que a fin de obtener los resultados que el fotógrafo espera, conciba de manera clara sus conceptos de “arte”, “ciencia” y “política”, ya que el tiene que ser capaz de traducir esos conceptos en el programa de la cámara, y así obtener su “objetivo” ya que una fotografía es una “imagen de conceptos”.
Aunque siempre hay que tener en cuenta que la “imaginación” de una cámara, siempre superara a la del fotógrafo, de este hecho se deslinda el verdadero reto de la fotografía, puesto que hay regiones que ya han sido muy examinadas, lo cual produce imágenes que ya han sido vistas; por otro lado si concebimos que fotografiar es la búsqueda de posibilidades no descubiertas dentro del programa de la cámara, encontraremos imágenes aun no vistas, y por tanto mas informativas e improbables.
Por ello podemos conjeturar que el acto de fotografiar esta compuesto por una serie de saltos mediante los cuales el fotógrafo va venciendo las barreras que anteriormente mencionamos, a esos saltos, se les denomina “duda”, ya que el fotógrafo descubre que esta frente a un punto de vista particular respecto de su “objeto” y la cámara le permite escoger entre innumerables y diferentes puntos de vista. Partiendo de este hecho, el fotógrafo intentara acercarse al fenómeno desde tantos puntos de vista como le sea posible, llevándolo a una decisión final, que es cuando él oprime el botón.
Aunque esta decisión final no es la ultima de una serie de decisiones parciales, de ello se deriva una serie fotográfica, a la cual el fotógrafo tendrá que analizar y descartar, generando un acto de deliberación la cual servirá como introducción a las superficies omnipresentes, ya que todas las imágenes significan conceptos contenidos en algún programa.
Ya que una fotografía es una imagen técnica con conceptos transcodificados en situaciones, la tarea del fotógrafo es descifrar las codificaciones que relacionan a cada fotografía y a través de esto, codificar sus propios conceptos, con la finalidad de hacer esas imágenes inmortales en la memoria de otros, ya que cuando la critica fotográfica logra comprender estas dos intenciones contenidas en cada fotografía, puede decirse que el mensaje ha sido correctamente descifrado, logrando así el objetivo final del fotógrafo con éxito.
De este modo define que existen también obstáculos a los cuales un fotógrafo se debe enfrentar, y son denominados “obstáculos de la cultura” o “condición cultural”. Los objetos culturales, por otra parte es en si, lo que el fotógrafo quiere obtener, pero tiene que lograr quitar los obstáculos de la cultura, con la finalidad de que su trabajo sea descifrado a partir de sus fotografías.
Para poder lograr esto, primero es necesario comprender que existen categorías de espacio y tiempo fotográficos, las cuales, se dividen en espacio-tiempo en varias regiones distintas, y estas regiones a su vez son conjuntos de puntos de vista del “objeto fotográfico” y por tanto este debe ocupar el centro del espacio-tiempo fotográfico.
Bien, dicho de otro modo el fotógrafo tiene que escoger combinaciones especificas de categorías de cámara, sin embargo tiene que tener muy en cuenta que su elección estará siempre restringida por la categoría de la cámara, ya que de este modo su elección estará supeditada a la programación con la que cuente la cámara.
Debido a este efecto es necesario que el fotógrafo, logre un metaprogramas de la insudaría fotográfica, con la finalidad que su elección del “objeto” este en armonía con el programa de la cámara, dando como resultado una armonía.
Es importante también que a fin de obtener los resultados que el fotógrafo espera, conciba de manera clara sus conceptos de “arte”, “ciencia” y “política”, ya que el tiene que ser capaz de traducir esos conceptos en el programa de la cámara, y así obtener su “objetivo” ya que una fotografía es una “imagen de conceptos”.
Aunque siempre hay que tener en cuenta que la “imaginación” de una cámara, siempre superara a la del fotógrafo, de este hecho se deslinda el verdadero reto de la fotografía, puesto que hay regiones que ya han sido muy examinadas, lo cual produce imágenes que ya han sido vistas; por otro lado si concebimos que fotografiar es la búsqueda de posibilidades no descubiertas dentro del programa de la cámara, encontraremos imágenes aun no vistas, y por tanto mas informativas e improbables.
Por ello podemos conjeturar que el acto de fotografiar esta compuesto por una serie de saltos mediante los cuales el fotógrafo va venciendo las barreras que anteriormente mencionamos, a esos saltos, se les denomina “duda”, ya que el fotógrafo descubre que esta frente a un punto de vista particular respecto de su “objeto” y la cámara le permite escoger entre innumerables y diferentes puntos de vista. Partiendo de este hecho, el fotógrafo intentara acercarse al fenómeno desde tantos puntos de vista como le sea posible, llevándolo a una decisión final, que es cuando él oprime el botón.
Aunque esta decisión final no es la ultima de una serie de decisiones parciales, de ello se deriva una serie fotográfica, a la cual el fotógrafo tendrá que analizar y descartar, generando un acto de deliberación la cual servirá como introducción a las superficies omnipresentes, ya que todas las imágenes significan conceptos contenidos en algún programa.
Ya que una fotografía es una imagen técnica con conceptos transcodificados en situaciones, la tarea del fotógrafo es descifrar las codificaciones que relacionan a cada fotografía y a través de esto, codificar sus propios conceptos, con la finalidad de hacer esas imágenes inmortales en la memoria de otros, ya que cuando la critica fotográfica logra comprender estas dos intenciones contenidas en cada fotografía, puede decirse que el mensaje ha sido correctamente descifrado, logrando así el objetivo final del fotógrafo con éxito.
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